por Wolfang Carvajal
Arquitectura UFPS.
Cuando los pueblos son derrotados políticamente siguen resistiendo culturalmente.
Arquitectura UFPS.
Cuando los pueblos son derrotados políticamente siguen resistiendo culturalmente.
Amílcar Cabral.
Desde 1913 según la Unión-Iberoamericana la fecha del 12 de octubre se celebra en la mayoría de los países hispanoamericanos el avistamiento de tierra por Cristóbal Colon y sus marineros en 1492. 89 años después otra institución en Venezuela decretó este mismo día como la conmemoración de la resistencia indígena donde ya no siguiera exaltándose el colonialismo sino los valores de nuestros indígenas.
Sea como fuere que cualquier institución de poder acomode la historia a sus intereses particulares, es necesario que como hijos del sur, repensemos esta fecha en su amplia magnitud y comprendamos que la riqueza y diversidad que hoy poseemos ha tenido un costo alto para todas las comunidades indígenas dueñas de estas tierras, ya que desde entonces hasta el momento han sido masacradas, explotadas y obligadas a cambiar su cosmovisión.
La resistencia indígena ante el colonialismo ha sido una resistencia cultural silenciada históricamente por las elites, y aún hoy por el aparato educativo, la iglesia y sobretodo por los medios masivos de comunicación, según los colonizadores “en América no había gente, solo pre-humanos, animales salvajes y paisajes pintorescos, por lo tanto la tierra que descubro es mía” solo es persona o gente el que llega desde el otro lado del océano en busca del Dorado. Actualmente las gentes son las transnacionales las cuales prosiguen en la nueva búsqueda del Dorado. “En América no había pueblos y ciudades” antes de llegar el conquistador y colonizador español, ingles y portugués, de esta ideología nace la mentira histórica de que nuestros pueblos y ciudades tienen la edad de la llegada del conquistador y colonizador 200, 300 o 400 y tantos años, suponiendo que América partió de cero en 1492 y de un vacio político, cultural y humano. Parte de ese viejo paradigma que se nos ha impuesto es precisamente el que nos quiere convencer de que hay pueblos globalmente atrasados y otros globalmente desarrollados, con el fin de negar el aporte de los distintos pueblos al patrimonio común de la humanidad.
Del mismo modo se nos ha impuesto “la cultura del colonialismo estético”, la cual internaliza un modelo de hombre, de mujer, de cultura y de lengua extraños a su realidad y lo presenta como el modelo máximo de perfección y belleza, a través de una cultura metropolitana, de moda e idioma dominantes, sucedidas a lo largo de cada fase de dominación histórica, ayer el español, luego el ingles o el francés, ahora el norteamericano, todas como pináculo de belleza y perfección. De allí deriva que el hombre y mujer de las culturas nativas y su resultado cultural son vistos como “un museo de fealdades”, lo perfecto y lo bello está en el imperio y lo feo esta en las colonias.
Por ello es necesario aportar a los pueblos indígenas y empezar a asumir un cambio de paradigma asumiendo nuestra especificidad como pueblos, como continente, queremos hacer en estas líneas un pequeño homenaje a los indígenas en especial a nuestros BARI , y un llamado a la consciencia ya que es fundamental reconocernos y autoafirmarnos en nuestra diversidad cultural y humana, reivindicando tanto a los pueblos indígenas de América como los aportes de los pueblos y las culturas africana, asiática, y europeas que conforman nuestra Latinoamérica.
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