Por Gerson Carreño
Comunicación Social UFPS.
La violencia no apareció con la televisión ni va a desaparecer con ella, sus raíces parecen estar en ciertas peculiaridades de las estructuras socioeconómicas, así como en las construcciones mentales dominantes e idiosincrásicas sobre nuestras relaciones sociales, la irracionalidad de nuestros comportamientos y ciertas situaciones socio-biológicas.
La cuestión no es entonces debatir si la televisión causa la violencia o no, sino que favorece un incremento de esto en las relaciones cotidianas, o si contribuye a la prevención de tales aptitudes y por el contrario potencia la solidaridad y el crecimiento personal, en el marco de una dignificación y pacificación de la existencia.
La televisión estimula la agresividad por medio de modelos de comportamiento agresivos que el televidente puede imitar, la observación de agresividad en la televisión, facilita su emergencia al romper inhibiciones contra su manifestación, el comportamiento agresivo puede presentarse debido al cambio de las actitudes originales del espectador sobre la violencia, al ver justificados los métodos agresivos para alcanzar ciertos objetivos.
El comportamiento inmediatamente posterior del espectador, a la exposición de escenas de agresividad lo excita psicológicamente haciendo mas probable que actué agresivamente, o puede desestabilizarlo frente a conductas de agresión, los sujetos que ya son agresivos encuentran una justificación de su comportamiento mediante la observación de situaciones agresivas expuestas en la pantalla.
En este orden de cosas tendríamos que cuestionarnos la manera de cómo estamos viendo televisión los colombianos, es de todos conocido a nivel nacional e internacional que Colombia es catalogado como un país violento, en casi la totalidad de países suelen prevenir a sus ciudadanos de venir a Colombia ,argumentando que es un destino de alta peligrosidad, será que los colombianos somos todos unos asesinos en potencia, que optamos por la violencia por medio de la televisión, o que gracias a ésta nos hemos descubierto como seres violentos?.
No se puede tapar el sol con un dedo, Colombia es un país violento, y esa violencia tiene sus orígenes cuando ni siquiera había llegado la televisión a Colombia, son orígenes de orden político y social. Pero hasta que punto la televisión ha contribuido a recrudecer ese conflicto? Si bien los anuncios de los noticiero de un tiempo para acá vienen transformando el conflicto interno en terrorista han contribuido de manera eficaz en ese recrudecimiento, sin olvidarnos que estos lineamientos vienen enmarcados dentro de una identidad de domino ideológico que se caracteriza en presentar una especie de miedo colectivo, que se popularizó con el atentado de las torres gemelas, y se hizo expansivo a nivel mundial.
Si bien en Colombia no se suelen ver con frecuencia los casos espeluznantes de carácter sicótico que se suelen ver en su gran mayoría en el mundo desarrollado, se han presentado a través de la televisión una especie de dominio ideológico por un lado, y por el otro, la creación de una identidad foránea que viene acompañada con los estándares y modelos norte americanizados, estos modelos y estándares han socavado ampliamente en la identidad nacional, ya no se reconoce los nacionales como así mismos sino que se ha generado un abandono cultural.
Es en ese sentido como la televisión que por lo general se encuentra en manos de los empresarios ha permitido la degradación e idiosincrasia de los nacionales, se nos considera violentos, pero no se dan cuenta que en parte estamos influenciados altamente por los estereotipos que ellos mismos promueven.
El sensacionalismo de la televisión ha permitido desvirtuar la realidad, nada es cierto o verdadero mientras no este en televisión, en parte el televidente termina siendo una victima indefensa de los esquizofrénicos modelos televisivos que predominan en la actualidad, la televisión legitima la realidad, la realidad no es realidad si no esta en la pantalla, y mucha de esta realidad siendo falsa se consume como verdadera, por lo tanto el sensacionalismo le hace un flaco favor a la verdad y a la democracia.
La violencia y la televisión están alimentadas por el inmediatismo al que estamos destinados a vivir en el siglo de la modernidad, de los avances tecnológicos y revoluciones informáticas, que nos cobrarán de manera costosa el habernos hecho fácil y cómoda la vida, la desaparición de la especie humana será el alto costo que tendremos que pagar.
*Articulo publicado en la primera edición de la revista INCONSCIENTE COLECTIVO abril de 2009.
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