miércoles, 9 de noviembre de 2011

Limitaciones de la acción colectiva en el nuevo espacio público.

por Wolfang Francisco Carvajal Capacho
Arquitectura UFPS.




El espacio público hoy en día se presenta como una amalgama compleja de eventos y actividades en el diario vivir de una ciudad, pero ¿que tanto ha cambiado desde su concepción?, y ¿que tanto éste a su vez ha cambiado al público que lo usa?, ¿que relación existe entre espacio público – ciudad – economía - política?, ¿cuales son las diferencias fundamentales entre espacio público y espacio privado?, son apenas esbozos para una extensa investigación que no se agota en estas líneas, por lo tanto se empezará por aclarar el origen y las diferenciaciones de dicho concepto.


En su concepción, el espacio público nace de la idea de la política en la ciudad, a partir del modelo griego de plaza o ágora, ésta es la respuesta a la libertad de expresión, comunicación, discusión, y debate de los asuntos que guían las políticas públicas de la ciudad, donde los ciudadanos ejercen la democracia de una manera participativa; Por tanto para que estas relaciones entre Estado y sociedad se den enmarcadas en un espacio público es necesario estar presente en pleno, donde el espacio es configurado para este sentido.

Por otra parte, el espacio privado de la sociedad es la familia (espacio domestico), en él se ejercen las funciones de jerarquización y subordinación relacionadas principalmente con la economía, allí existen actitudes de dominación y poder que por lo tanto son limitantes en el sentido de tomar decisiones referidas a que comprar, que programa de televisión ver, que lugar visitar en vacaciones y demás. Donde llegar a acuerdos puede ser difícil por el máximo grado de poder que se tiene por parte de la figura patriarcal.
Con esta diferenciación aún superficial, pasemos ahora a analizar si el espacio público, ha cambiado no solo en su forma, sino en su contenido, aún más, cuando existe en él la incorporación de nuevos modelos.

El espacio público es sinónimo de libertad, ya que como es un espacio en principio político la acción colectiva genera la capacidad de comunicar y expresar libre de la conciencia individual y privada (Las marchas, las protestas, los eventos culturales y sociales, son un ejemplo de ello). El modelo de plaza pública griega o ágora es la apertura al debate, la participación, expresión y comunicación de discusiones de los asuntos de la ciudad, y para que estas relaciones se den, es necesario estar presente en pleno, donde el espacio es configurado en este sentido, es decir en pocas palabras que sin plaza no hay democracia.  Allí el espacio público es el resultado de la concentración de personas, las cuales se comunican, enfrentan, conocen y se reconocen, construyendo un diálogo mutuo, y heterogéneo, propiciando obviamente la inclusión de diversas subjetividades y alcanzando fines políticos. De tal manera que si los ciudadanos no se congregan y no pueden expresar sus ideas y principios, en ese sentido no pueden llegar a acuerdos mínimos para convivir en armonía.

Vista esta diferencia, pasemos ahora a la mutación del espacio público y el resultado de su nueva forma.
La transformación de lo que hasta hoy conocíamos como la sociedad de las masas en la sociedad de los medios, es el resultado de la utilización del concepto de poder y la economía sucedida en el espacio privado doméstico y las relaciones que allí se dan, trasladadas éstas al contexto de la ciudad, encontramos que lo que conocemos hoy como espacio público no es más que otro modelo diferente al griego: el modelo burgués, en pocas palabras, un espacio público centrado en la publicidad al servicio del consumo y por órdenes del gobernante y todos sus intereses.
En este modelo (en el cual vivimos) el contenido del espacio público cambia, el reino de la crítica y la construcción de diferentes realidades se subvierte por el imperio de la “opinión publica” – la verdad absoluta-, el escenario trasmuta y se dirige al espacio privado: el hogar. La televisión y las redes sociales nos informan y nos crean una opinión individual, lejos de la retroalimentación colectiva del ágora, quedando el espacio público urbano utilizado solo para,
Llegar más rápido al banco,
La siesta después del almuerzo,
Las burbujas de jabón,
Las historias tristes,
Los personajes harapientos,
Los pequeños comerciantes,
La letrina de las palomas,
La extensión de las filas,
Los encuentros furtivos,
Los reencuentros,
Los que se quedaron solos esperando,
Los que están perdidos,
Y no se encuentran,
Los que venden el tiempo-no el del periódico-
Los que leen las mentiras
De ese periódico,
Las que adivinan: ¡el futuro va a estar muy interesante!
(Por eso es que todo tiempo pasado fue mejor,)
Los que esperan a que doblen las campanas
(Sin darse cuenta que
Las campanas doblan por ellos…)
Entre otras esperanzas y desesperanzas,
Generándose entonces, una mutación hacia otros contenidos.

De la plaza pública política solo queda la manifestación de diferentes grupos sociales, y políticos que la utilizan solo como un espacio desligado de su contenido, pues las reivindicaciones y exposiciones de sus derechos no repercuten en ninguna acción colectiva concreta, precisamente al tergiversarse la opinión pública por parte de los medios y al no hacerla partícipe con su criterio, es decir, cuando éstas manifestaciones se difunden gracias a un medio que llega a un público mas amplio, virtual (tv, internet, radio, prensa), éste participa de una opinión sesgada y manipulada por consiguiente aislada y privada, determinada por un punto de vista u observación diferente al propio, haciendo ver al consumidor de esa información lo que el medio sabe vender: el espectáculo de la inmediatez,  lo cual trae consecuencias graves para la construcción de una identidad colectiva urbana, tal como lo señala Bourdieu sobre las practicas televisivas perniciosas:

1. el principio de selección de la información a favor de lo escandaloso y sensacionalista.
2. el protagonismo de los periodistas en cuestiones políticas opacando al verdadero protagonista: el político.
3. la inmediatez de la noticia dada por la competitividad en desmedro de cualquier análisis que la ponga en contexto.
4. la banalización y la despolitización de los contenidos con el fin de no generar polémica y solo entretener. (entre otras).

Por tal motivo se dice que lo público está dominado por la publicidad, si queremos ir mas allá del asunto no podemos pensar en el espacio público como un espacio formal, sin contenido que indique meramente que sea de todos y para todos, y mucho menos un espacio virtual donde todas las acciones quedan subordinadas a las redes sociales, mas allá de esto, hay que buscar que se construya para que se practique en él libremente la acción colectiva con injerencia en la política.












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